Carta de una asesina

Una amiga de colegio, cuyo nombre mantendré en reserva, tuvo que tomar una decisión muy díficil; salió embaraza, consideró que el momento no era el indicado, e interrumpió su embarazo. De eso ya hace varios años, hoy está casada y ya tiene una saludable bebé a la que adora con todo su corazón.

A propósito de la polémica, y cansada de escuchar como discuten cardenales, ministros, y feministas, conversé con esta amiga, y me sorprendió mucho que quizás, pese a lo traumática que debió ser para ella la experiencia, aún mantiene la misma mente abierta, y no se arrepiente de lo que hizo. Le pedí, con la promesa de no revelar su identidad, que me describiera todo lo que pasó por su cabeza antes, durante y después de hacerlo.

Esta es su historia:

Amiga mía,

Antes que nada, quiero decirte que me siento tan mal al escuchar a tanta gente discutir sobre el tema, rechazarlo, y rechazar a quienes decidimos hacerlo alguna vez. Por eso te pedí que si ibas a publicar este mail, no pusieras mi nombre, y te fijes si por ahí se me escapa algo que puediera identificarme; es que con todo lo que se ha dicho estos días, siento que podría faltar muy poco para procesarme por homicidio. Yo tomé una decisión, y no me siento una asesina, si no una mujer consciente.

Dicho esto, paso a contarte. Tenía 24 años, no era ninguna niña, era una mujer que sabía perfectamente los riesgos de tener relaciones sexuales sin protección, y como cuidarse para evitarlos. Pero todos en algún momento hemos tenido momentos en los que el instinto puede más que la razón, jugamos un rato, olvidé exigir que se ponga un condón, y cuando menos me lo esperaba – sí, fue muy rápido, qué puedo decirte – lo había hecho.

Sudé frío porque en mi cabeza sabía que algo podía suceder. Al día siguiente recorrí varias farmacias buscando las famosas pastillas (y acá aprovecho para quejarme porque como no tenía receta médica, muchas boticas se negaron a vendérmela, incluso una me dijo “no vendemos eso”. Qué ridículo) Y bueno, las tomé como indicaba la caja y esperé.

Pasaron unos cuántos días y empecé a sentirme extraña, me levantaba a las 4 de la mañana con náuseas. Confiada en que las pastillas habían dado resultado, hasta creía que era sólo una indigestión, pero la regla se me atrasaba, dos días, cuatro días, una semana, diez días… La sola idea de estar embarazada me mataba, y pensaba que talvez ese estrés me afectó el ciclo. Así que fui a un laboratorio, me hice una prueba de sangre, la más certera, y despejé mis dudas. Tenía dos semanas de embarazo.

Allí te busqué ¿recuerdas? ¿recuerdas que hablamos de todas las posibilidades, de lo joven que estaba, de lo tonta que era, de la poca pena que él valía, de mi recien conseguido trabajo, del honor de mi familia, de lo linda que me quedaría la ropa de maternidad, de las puertas cerradas, de la vida, de la muerte?.

Mis motivos pudieron ser cuestionables, y muchos ahora me dirían que todo se hubiera podido sobrellevar, que no era el fin del mundo, que podía contar con el apoyo de mis padres, que no sería la primera madre soltera y profesional… Bueno, esos son motivos que yo también hubiera cuestionado. Mi decisión estaba tomada.

Ahora recuerdo también lo aterrada que estaba pensando en cómo lo haría, y dónde lo haría. Recuerdo esas horribles historias que me contabas de fetos hallados en plena calle, de mujeres muertas desangradas, de insalubres consultorios clandestinos intervenidos en donde la policía incautaba varillas de metal oxidadas con las que tipos sin ninguna preparación escarbaban las entrañas hasta dejarlas inútiles.

Los avisos en los periódicos no me daban confianza, estridentes, pésimamente redactados, ofertaban operaciones a costos inverosímiles. No me imaginaba yendo sola a una oficina oscura y sin ventilación en la Avenida Abancay. Pero tuve suerte, di con un lugar limpio, con una enfermera amable, con profesionales que no se sintieron incómodos con mis preguntas y supieron explicarme cada paso del procedimiento. Me sentí aliviada.

No fue nada barato, y nadie me iba a dar el dinero, así que tuve que echar mano de mis pocos ahorros. Llegué a la hora pactada, en la sala de espera habían otras parejas, muy jovenes y otras ya algo mayorcitas, pero yo estaba sola. La enfermera me hizo pasar al baño en donde me puse una bata blanca y luego al consultorio, a la mesa de operaciones. El doctor, con un mandil también blanco, guantes de latex y una mascarilla, entró al consultorio, me preguntó si estaba cómoda, le dije que sí; me preguntó si estaba completamente segura porque ya no habría marcha atrás, le dije que sí.

(Aquí mi amiga describe el procedimiento, pero creo que no es conveniente publicarlo)

Fue muy rápido, cuando el médico terminó aún estaba un poco adormecida, y algo adolorida. Me dio las recomendaciones del caso, me recetó suplementos vitamínicos y cápsulas de hierro. A la siguiente semana, revisó que todo esté como debe estar, me recetó un anticonceptivo y me despidió con un sincero “espero no tener que volver a verla”.

No voy a mentirte, al salir del consultorio sentí tal alivio que sentí culpa, se me vinieron todas esos motivos que cuestioné antes de hacerlo, y lloré. Estuve muy deprimida, falté al trabajo 3 días aduciendo una enfermedad inexistente y bajé mucho de peso. Pero el tiempo se encargó.

Me preguntaste si me arrepentía, y la respuesta es no. Hice lo que en ese momento creí correcto, no me sentía preparada, no tenía nada que ofrecer, iba a ser la madre más desdichada del mundo, y eso no se lo merece ningún niño. Y si bien no me arrepiento de mi decisión, creo que es algo que, sí se hace, solo se debe hacer una vez; como si te hubieran indultado una condena de por vida.

La experiencia me sirvió para ser mucho más rigurosa con mi anticoncepción. Cuando enamoraba con mi esposo, le conté lo que hice y porqué lo hice, y me comprendió, y después de 1 año de matrimonio, tuvimos una hijita preciosa.

La miro y pienso que llegó en el momento preciso, cuando yo estaba mentalmente lista, y tenía a mi lado a un hombre maravilloso con quien puedo compartir la dicha de ser padres. Y ahora soy feliz, soy una mamá feliz.

Le agradezco por dejarme publicarla.

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14 thoughts on “Carta de una asesina

  1. Carlos Blanch dice:

    Estimada Pamela:
    No juzgo a nadie, pero esta historia yo ya la he escuchado uff!! miles de veces en mi vida, en amigas, amigos, etc… que bien por tu amiga que tuvo la opcion de “decidir” y que tan facil olvide las cosas. Pero sabemos que en muchos casos somos los hombres quienes lo “deciden” sino golpe o abandono, asi de simple. Es rico tener sexo sin compromisos lo se y me gusta, es lo maximo. Pero cuando es una hermana o una hija quien sale embarazada y abandonada no es rico. No busquenos pretextos para seguir “fornicando” libremente. Saludos.

  2. Enzayra dice:

    Cuando empecé a leer, pensé que tenía 15 años cuando lo hizo. No justifico que a esa edad sea correcto, pero tampoco que a los 24 lo sea. Yo estoy a favor de aborto terapeutico, por violacion y del eugenesico, pero del otro tipo, el que se da por un embarazo no deseado, a ese no lo estoy. Al menos no tanto. Considero mas la posibilidad de darlo en adopcion que quitarle la vida a un bebe que no tiene la culpa de la irresponsabilidad de sus padres.

    A los 24 ya sabes muchas cosas, como ella misma menciona, pero eso de “no queria perder la chamba” o “me quedaria mal la ropa de maternidad” suena a que se quedo en los 15 años.

    Ya lo hizo, no podemos retroceder el tiempo. Solo ser mas responsables, con uno y los demas.

  3. Martín dice:

    Me parece muy hipócrita eliminar la parte en la que se describe el aborto en sí. La gente tiene que saber que el drama de tu amiga es sólo una cara de la moneda. La otra es la muerte de un ser humano. Uno que, lamentablemente, no puede escribir un email como el de tu amiga porque no lo dejaron nacer.

  4. Pamela Acosta dice:

    Eliminé esa parte porque no quiero que me acusen luego de dar ideas a tipos sin preparación. El drama de mi amiga fue su drama, y me parece que esa moneda tiene demasiadas caras.

  5. receptor dice:

    Yo no apruebo lo que tu amiga ha hecho, como ya lo han dicho anteriormente… no era una niña; sabía y bien lo que hacía y el tiempo no se puede volver atrás. El problema aquí es la promiscuidad.

    ¿Aprobamos el aborto y qué?
    Nos dicen que con eso menos mujeres morirán por abortos mal practicados o por maltrato.

    Pero así no se arreglan las cosas, en cualquier caso (en mi opinión) el aborto es asesinato.

    Y que lo aprobemos no es más que una muestra de la gran crisis de valores en la que nos estamos sumergiendo cada vez más.

    La familia, como núcleo es lo que debemos fortalecer para no tener tantos violadores, tanta promiscuidad tanta lacra en la sociedad.

    ¿El aborto acaso es la solución a la carencia de valores en la familia?
    Por el contrario, sólo estaremos ahondando la crisis.

    Si tu amiga llega a leer este comentario, sólo me resta decirle que sea felíz con la vida que ahora tiene.
    Pero no por esa decisión es que ahora puede ser felíz.

  6. Gaby dice:

    Felicito a tu amiga, por la decisión tan sabia. Uno si no está listo para ser madre o padre, no tiene porque serlo. Además las circustancias de cada persona son únicas y quien no ha pasado por eso no sabe lo que dice. Muchas mujeres deberían seguir su ejemplo y no quedarse en opiniones bobas de culpabilidad.

  7. Carlos Blanch dice:

    Gaby, creo tambien que si uno no esta preparado para ser madre o padre, tampoco esta preparado para acostarse con alguien, ¿no crees?.

  8. Ríquez dice:

    En efecto Pamela, tu amiga es una asesina, además de una gran irresponsable.
    Mi humilde recomendación es que no andes con ella.

  9. Gladys Abanto dice:

    Osea que por el egoismo de tu amiga tuvo que “perderse” la inocente vida de su bebe. Disculpame pero esa chica es una asesina sin perdón por que no solo mató a su hijo sino que encima no se arrepiente para nada de su crimen. Y encima se justifica con argumentos tan estúpidos como que no le iba a quedar bien la ropa de maternidad o que iba a ser la madre mas infeliz de la tierra (grandísima mentira que ella misma debe haberla experimentado como tal al momento de verle la carita a su actual hija)

  10. edith molina rodriguez dice:

    hola!
    primero ke nada yo estoy estudiando derecho…
    creo ke fue la mejor solucion ya que en esta vida no siempre los bebes tienen ke pasar por los problemas de los padres… en este caso el no gozaria de tener una ciclo familiar feliz ademas de ke no estabas preparada para tenerlo… acepto ke lo que dice un comentario es ke si lo sabias debiste tomar las medidas para no kedar embarazada…
    no eres una asesina viendolo desde el punto de vista mas frio por ke el aun no era un ser humano solo era una bolita de sangre ke en meses se desarrollaria un bebe… no tiene ke remorderte la conciencia en primera por ke tomaste la mejor decicion si se ke tus justificaciones no son las mas adecuadas pero lo unico ke se es ke nadie tiene derecho a juzgarte por ke encima de todo no se a mirado en un espejo y mucho menos lo ha vivido en carne propia…
    admiro tu valentia y tu fortaleza para salir a adelante… ahora que la vida te ha recompenzado con un marido comprensivo, honesto y bueno y con una hermosa nena valoralo y disfrutalo que dios te dio la segunda oportunidad pàra saber lo ke es ser madre en el momento mas adecuado.

    sabes aunque yo nunca he tenido relaciones con nadie mejor me abstengo…

    y a tu amiga no tiene por ke dejarte de hablar por ke es cuando mas las necesitas, su apoyo incondicional, su comprension y sobre todo siempre estubo contigo…
    nooooo por un descuido te tiene ke dejar de hablar alcontrario hixo bien en no dejarte sola y apoyarte mucho…

    espero ke mi comentario te sirva de algo…
    un cordial saludo a la amiga y a la persona del caso…

    mis mayores y mejores deceos ke sehan inmensamente felices que dios ya las perdono…

    recuerda ke dios no juzga solo perdona para que continues tu camino.

    ke esa experiencia les ayude a miles de personas que no saben como enfrentar un caso asi.

    y si yo fuera tu abogada yo no diria que eres asesina sino ke eres una gran mujer que sabe tomar desiciones con la cabeza en frio.

    asta pronto tu amiga edith.

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