La fiesta es para feos, pero con gracia

Odio maquillarme, no es la primera vez que lo digo. Si tuviera que ser
sometida a un procedimiento de tortura para revelar alguna
información, ese sería sin duda una sesión con Carlos Cacho. Pero la
profesión es así, y más aún en la televisión, que obliga a estar
“presentable”.

Aunque para aclarar, no se trata de belleza, finalmente un periodista
no vende su imagen (o no debería), sino su información. Pero la cámara
es mala, es traicionera, es cruel, y pone en evidencia cada pequeño
detalle por el que después será juzgado por el televidente, y porqué
no decirlo, por sus colegas.

Sin embargo muchas veces, por comodidad o seguridad, se va a la
comisión sólo con el micrófono, una libreta y un lapicero; y no
siempre se trata de una conferencia de prensa en alguna elegante
oficina, la comisión puede ser un desalojo, una protesta, o un
accidente fatal. En esas circunstancias no es mucho lo que una
reportera (los hombres no tienen este problema) en plena calle, con
gas lacrimógeno en los ojos, y con muy poco tiempo, puede hacer para
arreglarse.

En el tiempo que llevo en televisión, he visto a grandes periodistas,
verdaderos maestros de la pluma, minuciosos investigadores, incisivos
entrevistadores… perderse en el halo de un reflector. Y también he
visto a bellas modelos tratando de interpretar un rol para el cual no
han sido preparadas.

No podemos negar que “la tele” tiene ese particular efecto de
convertir en estrella a todo el que aparece en la pantalla, aunque
también crea conexiones muy fuertes con el televidente por la gracia y
el carisma que el periodista pueda proyectar.

Entonces, un periodista “sin gracia” no es un periodista “feo” (César
Hildebrand es un profesional con muchos años de experiencia en
televisión y muy cercano a su público, ¡Pero vamos que no es
particularmente guapo!) sino aquel que no ha logrado esa conexión con
su audiencia en un medio que funciona principalemente con la imagen,
su imagen.

Así que caballero, mientras siga en la tele, no me queda más remedio
que apelar a las dotes histriónicas – adquiridas o innatas – y a
cargar el neceser como una herramienta periodística más.

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4 thoughts on “La fiesta es para feos, pero con gracia

  1. Carlos Montero dice:

    Hola Pamela, te conoci en el Congreso (bueno te vi..) en junio del año pasado, y me llamaron la atencion tus zapatos con motivos peruanos ja… Te he visto en persona y la verdad se te ve muchisimo mejor sin maquillaje.. lo digo de verdad. Cuidate mucho y exitos con este blog q esta muy bueno.

  2. Alejandro dice:

    Hola Pamela, encontré tu blog por tus datos del twitter. Dejame decirte que esta muy bueno y dejame decirte que no soy muy aficionado de la lectura, pero con la forma en la que escribes, las cosas cambian…

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