La verdadera cara de La Parada

Foto Alessandro Currarino / El Comercio

Gracias, de verdad, fue duro pero necesario, la intervención policial nos sirvió para confirmar de una buena vez todo aquello que se cultiva en La Parada. No es, pues, una inocente zona de trabajo como los comerciantes insisten en asegurar y defender, La Parada ha sido puesta en evidencia como un nido de delincuencia, y eso es algo ellos no pueden pretender seguir ocultando.

Justamente hace unos meses, el noticiero América Noticias edición central hizo varios informes revelando las “plagas” que afectan La Parada, inseguridad, insalubridad, informalidad. Los comerciantes, en vez de reconocer los problemas y hacer algo por solucionarlos, se declararon ofendidos y denunciaron una campaña de desprestigio.

No me corresponde juzgar si la operación policial estuvo bien planificada porque no soy especialista en ese tipo de estrategias, pero no sé si el tiempo fue el correcto. Susana Villarán perdió una batalla en el RENIEC al validarse las 400 mil firmas para solicitar su revocatoria y ese mismo día se producen los violentos enfrentamientos en La Parada. Pudo haberse pospuesto, la alcaldesa de Lima no está pasando por su momento más popular y las personas tienden a recordar sólo los hechos más recientes. Si la consulta por la revocatoria fuese ahorita, quién sabe; pero la alcaldesa tiene todavía tiempo para demostrar que sus acciones tienen un objetivo a mediano plazo.

Otra cosa que nos demostró La Parada es que definitivamente no hay autoridad, y no es que los policías no se hayan hecho respetar, hicieron disparos para ahuyentar a la turba, ¡pero la turba no se alejaba!, esas personas golpearon a los caballos, les rompieron las patas, tiraron a los agentes al suelo, los patearon en la cabeza, en las costillas, les lanzaron piedras, les robaron sus botas, sus cascos. Hay que señalar que no se trataba de “dos bandos enfrentados”, eran policías con todas las facultades para intentar recuperar el orden, y nos guste o no, se les debe respeto.

Triste también fue ver como, mientras unos intentaban zafar cuerpo, otros buscaban como sea meterse en donde no los llaman. Los comerciantes se lavaron las manos y dijeron no saber de dónde salieron los delincuentes, aunque sí se apresuraron en denunciar actitudes delincuenciales por parte de la autoridad. En ese contexto aparecieron los Gagos y los Lescanos, caminando juntos a los ¿comerciantes? para ejercer su funciones de representatividad al mismo tiempo que criticaban la operación policial.

Punto aparte merecen los periodistas, que demostraron un amor a su profesión superior incluso a su integridad física. Gracias a ellos pudimos ver el violento accionar de estos parias e identificarlos uno por uno. A cambio también fueron intimidados, asaltados, golpeados. Luis García, camarógrafo de TV Perú, resultó con la oreja seccionada tras ser acorralado contra un auto por evitar que le quiten su equipo, que era más que una herramienta de trabajo, era su arma con la que pudo disparar directamente a los rostros de esos indeseables para que la policía finalmente pudiera saber quiénes eran y detenerlos. Mención honrosa también a Luis Corrales, camarógrafo de Canal N, que no fue ajeno al sufrimiento de un policía agredido, y arriesgando su propia vida (Lucho tiene dos hijos pequeños), se aproximó al agente y lo protegió hasta que sus compañeros pudieron rescatarlo. Les puedo jurar que se me caen las lágrimas al escribir esto, conozco a Lucho desde hace muchos años, hemos cubierto comisiones juntos, y puedo decir sin miedo a equivocarme, que es un hombre de un corazón enorme.

¿Qué lecciones nos deja La Parada? Desde mi punto de vista, que hay personas que se resisten al cambio, que prefieren mantenerse viviendo en la inmundicia porque para ellos progreso es plata, y no calidad de vida por el bien común. Que el Ejecutivo necesita hacer una fortísima campaña para recuperar el respeto en la policía y en general en la autoridad, no digo que retornemos a épocas en las que las violaciones a los derechos humanos eran pan de cada día, pero alguna fórmula debe haber. Y que existen periodistas por los vale la pena sacarse el sombrero.

Les dejo este video “Your Camera is your WEAPON” un tutorial sobre cómo “filmar la revolución”

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One thought on “La verdadera cara de La Parada

  1. Wil PC dice:

    Indudablemente son hechos que no debieron ocurrir y que son penosos, por donde se los mire, no es noticia sobre la delincuencia en la Parada, como también de su olvido, por parte de las autoridades, hasta yo diría su marginación en tantas décadas. Yo crecí ahí por algo de 20 años, y la parada déjeme decirle que es un lugar donde existió y existe, gente emprendedora, personas muy trabajadoras, y muchos con buenos valores culturales traídos de sus pueblos, de Ayacucho, de Puno, etc. El ex-mercado mayorista, fue el punto de atracción a otros comercios, cuando aún gamarra era solo un par de cuadras que me acuerde cuando era niño, vi muchos robos, como también escasos policías, que haya gente de mal vivir no quiere decir que la mayoría lo sea o que el lugar lo sea. Es parte entre muchos otros lugares de nuestros orígenes, de nuestra cultura y de nuestra identidad y me da mucha pena, la manera cómo resolvemos nuestros conflictos, tanto la autoridad como la población, es algo que aún no superamos como nación.

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