El juego del Sí o No, quien lo dice ¿pierde? Un post sobre la revocatoria

No decir sí o no. Juego de palabras complicado. Estamos tan acostumbrados a estos dos monosílabos que resulta casi imposible extirparlos de nuestro lenguaje. Bueno, podríamos usar algunas alternativas como: por supuesto, en absoluto, de ninguna manera, claro, es correcto, manan, nica, of course my horse, tas weón, yup, ajá, may… Y etcétera, etcétera, etcétera.

Si para una persona común es complicado no decir sí o no – a menos que tenga toda la intención de hacerlo – para un periodista lo es el doble, más aún cuando existe esa constante presión para que lo haga. Si lo hace ¿por qué lo hace?¿quién le paga? y si no ¿por qué no? ¿qué esconde? Nadie nunca está satisfecho… Nunca, otra palabra para la lista.

Yo considero que , como periodista, no decir sí o no, no es ambiguo ni mucho menos cómodo, sino que me permite mantenerme en la perfecta posición para señalar lo bueno y lo malo de cualquiera de las dos alternativas. Si llegara a asumir una postura, qué difícil sería luego retroceder en caso esa postura resultase equivocada.

No me malinterpreten, no digo que esté mal que un periodista asuma una postura.  Lo que está mal es pretender que un periodista lo haga cuando no le da la gana de hacerlo. Los que lo hacen, sus razones tendrán, este es sólo mi punto de vista y el post está abierto a recibir opiniones diferentes.

Sin embargo, de lo que sí estoy convencida es de que una vez más un proceso electoral saca lo peor de nosotros, y es que si nos ponemos a pensar no tenemos ni 35 años de democracia, somos unos bebés, y quizás por eso en estas épocas, nos queremos arranchar los bloques de madera en vez de construir el castillo juntos.

No sabemos votar, y no queremos aprender a hacerlo, y de eso le echamos la culpa a otro que tampoco sabe cómo enseñarnos, y así sucesivamente hasta que nadie se hace responsable de nuestra educación cívica y terminamos eligiendo mal y arrepintiéndonos de nuestras elecciones.

Y así como no sabemos votar, no sabemos hacer campaña. O sabemos, pero cuando no hay argumentos, es más fácil señalar los defectos del otro, y calan más los calificativos despectivos. Luego tenemos gente de uno y de otro lado llamándose incapaces, corruptos, nuevos ricos horrorosos, panzones, entre otros tantos adjetivos.

Yo no diré sí o no, porque es mi derecho como periodista y como ciudadana. Lo siento por quienes pretendan interpretar en mis palabras alguna posición, pero lo que suceda entre la cédula de votación y yo en la cámara secreta, se queda en la cámara secreta.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s