“Maravilla”: la lucha de un luchador por seguir luchando

maravilla

El boxeo me parece uno de los deportes más justos que existen en el mundo. Violento sí, pero justo. No se trata de un ir y venir de golpes, hay técnica, hay estrategia, y sobretodo, hay reglas muy estrictas. Un boxeador no solo es admirado por el número de peleas que gana, y en algunos casos eso es lo de menos. Un boxeador puede ganarse el respeto y la admiración del público solo por demostrar inteligencia, pasión, y hasta humildad, tanto en la victoria como en la derrota.

Para mí, el boxeo es una de esas disciplinas en solitario cuyo resultado únicamente depende del boxeador, de su entrenamiento, de su estilo de vida, de su determinación, y la historia del argentino Sergio Martínez, que nos cuenta Juan Pablo Cadaveira en “Maravilla”, es una historia de mucha determinación.

La película es exhibida en el Festival de Cine de Lima y compite en la categoría documental. Es la ópera prima de Cadaveira, y en ella somos testigos de la lucha de un luchador por seguir luchando. La pelea que enfrenta a ‘Maravilla’ a la industria del boxeo, que en esta oportunidad muestra su cara más sucia al haberle arrebatado su título de campeón mundial para dárselo a Julio César Chávez Jr.

El origen de ‘Maravilla’ se parece al de muchos boxeadores. Nacido en un barrio marginal de Buenos Aires, empezó a guantear algo tarde, a los 20 años. Su rápido ascenso lo hizo atractivo para los promotores, convirtiéndose así en profesional. Sin embargo no es de su origen de lo que trata “Maravilla”, sino de su momento cumbre, y del camino lleno de obstáculos que tuvo que recorrer para alcanzarlo.

Al ver “Maravilla”, me fue imposible no pensar en el peruano Jonathan Maicelo. El documental de Cadaveira muestra a un boxeador seducido por las cámaras y los reflectores, tal cual le pasó a ‘La Cobra’, pero por razones muy distintas. Mientras Maicelo buscaba fama y fortuna cuando aún le faltaba consolidarse profesionalmente (Quién no recuerda la desastrosa derrota frente al ruso Rustam Nugaev en abril del 2013), Martínez ya era todo un temido púgil. Lo único que necesitaba era construir una audiencia digna de HBO, y así conseguir una oportunidad para recuperar su cinturón.

Aunque lo que ocurrió después es conocido, Cadaveira logra revivir e intensificar las mismas sensaciones que aquella memorable pelea del 15 de setiembre del 2012 generó en los espectadores. Un documental recomendable no solo para los amantes del boxeo, sino para quienes aman las buenas historias.

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