El mito de la monedita de oro

Hace ya algunos meses que empecé en esta nueva aventura televisiva y tengo tantas cosas que reflexionar, y es que si bien ya había estado varias veces frente a una cámara, es por primera vez que siento, casi en carne propia, a las personas del otro lado.

Desde que salgo en vivo, primero en las tardes y ahora en las mañanas, me he dado cuenta de una serie de cosas. Algunas son más importantes, otras más banales, pero todas son experiencias que estoy disfrutando muchísimo.

En principio, no importa que tan temprano me acueste la noche anterior para estar descansada para el noticiero del día siguiente, siempre tendré sueño a las 10 de la mañana. Y, por más que quiera, me cuesta tomar siestas en la tarde, así que me estoy resignado a una vida de ojeras.

Además, conducir a las 4 de la mañana puede ser peligroso, los semáforos funcionan perfectamente, pero no puedo decir lo mismo de los cerebros de algunos conductores. Entonces, antes de estrellarme contra un irresponsable que se pase la luz roja, prefiero frenar en todos los cruces.

Otra cosa que he notado es que todo el mundo tiene algo que decir de mí: de mi cara, de mi maquillaje, de mi cabello, de mi cuerpo, de mi ropa, de mi voz. No es un secreto, cualquier chica que trabaje en televisión como yo lo hago me dará la razón. Siempre hay alguien a quien no le temblará la mano para escribir una opinión sobre mi aspecto en sus redes sociales: que si se me muy gorda, que si mi vestido es muy pequeño, que si mi collar es muy grande. Yo procuro cuidar mi alimentación y hacer ejercicios, y en eso de la moda también estoy en búsqueda de un estilo propio, más aun porque en mis horas de franco no paso de jeans rotos, un polo estampado y unas converse viejas. Pero siempre me causará intriga cómo algunas personas están siempre listas para calificarme basados en dos o tres cosas que observan de mi.

Ahora, si a todo lo anterior le añadimos que, de casualidad, suelto al aire una opinión contraria a sus creencias, caerán sobre mí las siete plagas del Apocalipsis, o los siete trolls de Facebook y Twitter que es prácticamente lo mismo. La verdad es que la típica deducción “es bonita, es joven, se viste chiquito y no opina como yo; ergo, es bruta”, al principio me molestaba, más aún cuando venía de personas cercanas y que supuestamente me conocían y me querían, pero ahora me dan ternurita (previa expectorada de mis redes sociales, claro).

Algo que también percibo, ya con mucho más agrado, es que uno puede y debe estar dispuesto a seguir aprendiendo, pues aunque muchos crean que se ve paja, la soberbia es una actitud que no le queda bien a nadie, menos a un periodista. Por eso tomo muy en serio las observaciones de mis superiores, tanto sus halagos cuando hago las cosas bien, como sus cuestionamientos cuando meto la pata, me hacen. Leo mucho, no tanto ni todo lo que quisiera (la universidad también me toma tiempo), pero procuro estar informada, formarme una opinión firme sobre los temas de coyuntura y trasmitir mis ideas con claridad. Seguro que muchos no estarán de acuerdo conmigo y repetirán la tonta deducción de la que escribí hace un rato, pero entiendo que es parte del paquete y no lo puedo cambiar.

Finalmente he entendido que debo aprovechar las oportunidades que la vida me ofrece, disfrutarlas y cuidarlas, porque no sé qué pasará mañana. Lo que sea lo esperaré con los brazos abiertos.

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7 thoughts on “El mito de la monedita de oro

  1. miguel angel vargas (@wheder1) says:

    Hola Pamela,no veo el noticiero todos los días por motivo de trabajo,pero cuando tengo oportunidad de verlo noto que tus opiniones son acertadas.No estoy de acuerdo con aquellas personas que insultan y agreden verbalmente a otras porque no coinciden con sus ideas o costumbres.La Constitución Política del Perú reconoce el derecho de opinión a todos los ciudadanos y no los limita por ser periodistas,esto es algo elemental.Me da pena la gente que se muestra altanera,soberbia,violenta por que así no podemos desarrollarnos como sociedad civilizada.Y me da muchísimo más pena como peruano,que en pleno siglo 21 seguimos a cuestas con la tara del machismo,entre otras cosas porque esto es causa del aumento del feminicidio en el país.
    Cuando veo el noticiero al mediodía,veo a un “chinito” bien leído y preparado leyendo noticias y comentando,y a una chica joven, simpática y profesional bien oportuna en sus comentarios.Felicitaciones Pamela, sigue adelante.

  2. Anónimo says:

    Pamela ,eres joven,profesional exitosa estas ,donde estas, es por tus propios meritos.sigue preparandote y seguiras creciendo….exitos se tu misma.

  3. Anónimo says:

    Conducir en Lima es muy peligroso a cualquier hora del día; por supuesto, a las 4 am también puesto que a muchos les entra la tentación de no obedecer las luces del semáforo a estas horas.

  4. Gonzalo Armas Yanamango says:

    Buenos dias mujer trabajadora, estudiante y emprendedora no conozco a muchas personas pero me gusta dar una OPINIÓN en la cual la pueden tomar como mala o buena pero en fin ..es mi comentario y opinión. PERO CONSTRUCTIVA
    El tener trato con el público en general es delicado , tienes que demostrar tu imagen y educación que recibiste en casa y tratar de caer bien a TODOS , cada ser humano es distinto con problemas puntuales cada uno y tu que tienes una labor muy importante en que gran parte del Perú te ve y creen en lo que comentas pero debes de dejar un comentario personal TUYO seria bueno

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